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¿Por qué conviene poner plazos a la ejecución de las tareas?

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¿Por qué conviene poner plazos a la ejecución de las tareas?

 

 

Enunciadas por el británico Cyril Northcote Parkinson en 1957 sus leyes establecen las ventajas de establecer límites en las empresas, tanto presupuestarios como en la asignación de tiempo para realizar las tareas.

Aunque todas apuntan en el mismo sentido del absurdo, son 3 las leyes que Cyril Northcote Parkinson extrajo de la observación y la experiencia de la vida cotidiana en determinadas empresas. Con ellas quería denunciar la falta de eficiencia en el trabajo, aunque, son prácticas que suelen achacarse más a las tareas administrativas y a ámbitos laborales de carácter público.

La primera sostiene que “el trabajo se expande hasta llenar el tiempo disponible para su realización”. Es decir, que si un empleado dispone de 8 horas para ejecutar el trabajo lo más probable es que sea ese el tiempo que emplee en su realización. Si ese tiempo se acorta, por ejemplo, a 3 horas, el trabajo se entregará también en plazo y con idéntica eficacia y calidad de ejecución. El concepto está íntimamente ligado, pues, a la procrastinación. Muchos autores, como el experto en productividad Jordi Sánchez asocian la de Parkinson a la Ley de Pareto o el principio del 80/20, que nos dice que priorizando un 20% de las cosas que hacemos podemos obtener un 80% de los resultados. “En este caso, la Ley de Parkinson nos dice que reduzcamos el tiempo disponible para centrarnos en lo importante”.

La segunda ley afirma que “Los gastos aumentan hasta cubrir todos los ingresos” o, lo que es lo mismo, si se dispone de un presupuesto éste tenderá a gastarse en su totalidad en lugar de intentar economizar de algún modo.

Por último, la tercera ley establece que “el tiempo dedicado a cualquier tema de la agenda es inversamente proporcional a su importancia”. A esta la llamó también la Ley de la Trivialidad puesto que acusa de muchas organizaciones de dedicar el mismo esfuerzo a cosas anecdóticas que a asuntos cruciales. Como ejemplo citaba el caso del diseño de una central nuclear donde se otorgaba la misma importancia al estudio de los materiales a utilizar en las columnas del techo del aparcamiento para las bicicletas que al diseño de la planta de energía nuclear en sí.

Tomado de Entrepreneur.com


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